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No hace mucho, un amigo me pidió ayuda, su padre, ya jubilado (tras una larga enfermedad) falleció, era un pescador de caña, que no dudaba en cualquier momento coger sus arreos y la carnada para pasar esas horas en cualquier espigón ó playa, esperando la picada de su vida.
La familia, una vez que incineraron el cadaver, decidió que el mar era el mejor lugar para depositar sus cenizas.
No pude negarme, nos subimos en el Barco y en un lugar elegido las cenizas de Jesús se unieron al mar. Dándole el último adios como creian mejor se merecía.
Por eso, como no es tán facil poder cumplir este deseo, he decidido poner mi Barco, a disposición de quien pueda necesitarlo para este fin. |
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